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Declaraciones

01/12/2015 0:00

Palabras del Gr. (r) Jorge Enrique Mora Rangel

La Habana, 1 de diciembre de 2015

Considero de la mayor importancia hacer referencia a temas delicados para la institucionalidad y en general para la sociedad colombiana que han sido  presentados en los reiterados y extensos comunicados de los últimos días argumentados por miembros de la delegación de las FARC en el proceso de conversaciones.
 
Hace parte de nuestras convicciones el inmenso anhelo de los colombianos por la paz, así como la posibilidad de llegar al fin del conflicto, conceptos estos soportados en el favorable balance para el Estado en el desarrollo del conflicto armado interno. Como equipo nos acompaña la certeza del fortalecimiento del sistema democrático, de la solidez de sus instituciones y, como fin último, el bienestar de todos los Colombianos.
 
No estamos en este proceso para dividir el país, ni para hacer entrega de territorios ingobernables. Nuestra Constitución no es para reemplazarla en la Mesa. Al contrario, en ella se habla de una Colombia única e indivisible. Nunca hemos pensado en una Colombia fragmentada, no hace parte de nuestro imaginario, ¡JAMAS LO HEMOS PENSADO!
 
Los famosos TERREPAZ hacen parte únicamente del imaginario de las FARC,  queremos una Colombia con un futuro de FORTALEZA, de SUPERACIÓN, de BIENESTAR. Dividirnos, ¡imposible!. Esta misión no la hemos recibido, y por lo tanto no hace parte ni remotamente de nuestro comportamiento. Es cierto que en la Mesa nos encontramos en la búsqueda para llegar a unos acuerdos y poner fin a un conflicto armado interno. Pero una cosa es la ILEGALIDAD, es la VIOLENCIA, la AMENAZA. Y otra muy distinta es el ESTADO, la SOCIEDAD, la LEGITIMIDAD. Y son estos conceptos en los cuales nos movemos para recibir a las FARC desmovilizados, desarmados y reintegrados a la sociedad a la cual se comprometen respetar en su integralidad.
 
Tenemos certeza de que la solución del conflicto armado interno nos debe llevar al tránsito de las FARC a un  movimiento o partido político. Nuestro compromiso como Gobierno y sociedad es facilitarlo, asegurarlo y honrarlo. El futuro del nuevo movimiento o partido político estará sujeto ÚNICA y EXCLUSIVAMENTE al favor de los colombianos, ¡JAMÁS A CONVENIENCIAS, INTERESES O IMPOSICIONES! 
 
La seguridad en su forma, modelo, visión y doctrina  es un tema de la mayor actualidad que adquiere especial importancia en los tiempos presentes, su aplicación, contextualización y definición es autonomía de los Estados y específicamente de las sociedades que la reclaman y exigen. Por lo tanto, la reiterada argumentación de cambios en doctrinas que no fueron aceptadas, ni practicadas por nuestras instituciones y que son  más el producto de imaginarios superados hace muchos años, no hace ninguna contribución a las expectativas de paz.
 
Las FARC deben tener absolutamente claro que el proceso que estamos adelantando no incluye reconvenciones, ni redefiniciones a la misión y presupuestos, al tamaño de las Fuerzas, tampoco a su organización. Como equipo no lo vamos hacer y las instrucciones que hemos recibido del señor Presidente de la República han sido claras y precisas. Por lo tanto, los extensos y diarios comunicados de los últimos días cargados de temas, propuestas y mensajes  relacionados con las Fuerzas Militares de Colombia y Policía Nacional, simplemente reflejan aspiraciones de las FARC que no tienen futuro.
 
Al final del proceso con la firma del mismo, las FARC reintegradas a la sociedad dentro de la legalidad SIN ARMAS y habiendo abandonado su famosa DOCTRINA DE TODAS LAS FORMAS DE LUCHA, el Gobierno Nacional y las propias instituciones en su autonomía,  responsabilidad y obligaciones harán los cambios pertinentes en el momento adecuado pensando siempre en el futuro y bienestar de todos los Colombianos.
 
Las Fuerzas Militares y la Policía Nacional son los que han garantizado la supervivencia del Estado Colombiano. Son esos hombres y mujeres quienes hasta con su vida han protegido a la sociedad y son los que por siempre están y estarán en la MENTE y CORAZÓN de nuestro pueblo. Son los propios colombianos los que exigen unas instituciones fortalecidas que en el presente y futuro jugarán un papel de gran importancia desestimulando el retorno a la violencia o criminalidad, generando la seguridad que los colombianos anhelan con el fin del conflicto, como garantes de una democracia que se fortalecerá en la medida que sus Fuerzas Militares y Policía Nacional se fortalezcan. Es en ellas que descansa la confianza del pueblo, instituciones profesionales comprometidas con su misión y subordinadas al poder civil.  
 
¡GRACIAS!
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