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18/08/2015 0:00

MECANISMOS DE REFRENDACIÓN | Declaración Humberto de la Calle, Jefe de la Delegación del Gobierno

Bogotá, 18 de agosto de 2015

​Sobre las discusiones recientes en relación con los posibles mecanismos de implementación y refrendación de un Acuerdo de Fin del Conflicto al que se logre llegar en La Habana, es necesario aclarar lo siguiente:


Hay que diferenciar entre dos temas involucrados: en primer lugar, la aplicación o creación de mecanismos que permitan a la ciudadanía expresar su apoyo o rechazo a los acuerdos a los que podríamos llegar en La Habana. Ese es un tema. Y en segundo término, la adopción de herramientas que permitan, a la vez, implementar de manera eficaz la adopción formal –en el marco de la Constitución– de las reformas que se lleguen a pactar, y la garantía a quienes dejen las armas de que estos acuerdos van a convertirse en realidad, respetando lo convenido. Son dos cosas distintas: refrendación por un lado e implementación por otro.


En este orden de ideas, el llamado “Congresito” es apenas una de las opciones dentro de los varios mecanismos de implementación posibles. Cuando el Presidente de la República se refirió a él –como el mismo mandatario lo ha señalado– no se refería ni a la revocatoria del Congreso, ni a la derogación arbitraria de los procedimientos constitucionales vigentes. 


Dentro de las múltiples posibilidades para la adopción por las vías constitucionales de mecanismos innovadores que logren eficacia en las decisiones que se tomen como producto de los acuerdos de La Habana y el cumplimiento a la palabra empeñada, no es exótico ni arbitrario que el mismo Congreso –utilizando los mecanismos vigentes– contribuya a la creación de métodos nuevos, rápidos y expeditos para convertir en normas vinculantes, obligatorias, las decisiones que se convengan.


Ahora bien, un Acuerdo de Fin de Conflicto es también una enorme posibilidad de impulsar cambios positivos para Colombia. Es precisamente lo que ya se ha pactado, por ejemplo, en la reforma rural, en la apertura política, en el tema del narcotráfico -cuando las Farc se comprometieron a romper vínculos con esta actividad- y también en la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición. Es la oportunidad del cambio. Esos cambios implican, obviamente, reformas de diversa índole. Habrá necesidad de expedir normas nuevas, reformar otras. Lo importante es que tanto el Presidente, como yo mismo y la delegación hemos prometido y hemos cumplido, que los cambios corresponden a los lineamientos de un Estado de derecho y que no violan los elementos esenciales de la democracia. Eso lo hemos prometido y cumplido. Pero lo que sí resulta incomprensible es que algunos digan ahora que si hay que reformar la Constitución, es porque estamos violando la Constitución. Reformar la Constitución, algo que es posible, que habrá que hacer, no es violarla. Lo acordado debe ser convertido en realidad y si se necesitan reformas constitucionales para ello, pues sencillamente hay que hacerlas, por lo métodos legítimos, por los métodos constitucionales.


Por otro lado, en el capítulo de Refrendación, hay en la Constitución actual diversos procedimientos que podrían utilizarse para permitir la expresión ciudadana sobre lo acordado, no uno sólo, hay varios. Por ejemplo: el Plebiscito, la Consulta Popular, el Referendo. Las FARC han agregado a ese elenco, una Asamblea Constituyente. Además, tampoco puede descartarse que los colombianos pongamos en práctica mecanismos nuevos.


El Presidente ha ofrecido que los acuerdos logrados en La Habana se someterán a algún tipo de refrendación por parte del pueblo colombiano y así será, como lo ha reiterado el primer mandatario en múltiples ocasiones.


¿Cómo hacer eso? Eso es precisamente lo que desde el gobierno estamos estudiando y lo que aún falta por acordar en la Mesa de Conversaciones.  Sencillamente, es plenamente legítimo, y además es un ejercicio que contribuye a la transparencia democrática, que el Presidente le cuente a los colombianos que estamos examinando distintas posibilidades. 


Un gobierno responsable debe examinar distintas vías, en un obvio ejercicio de reflexión y planificación del futuro. Lo que sería realmente reprochable es que el gobierno no estuviera pensando en estos temas.


Reiteramos que estas u otras herramientas probables, como lo he dicho y como lo ha dicho el Presidente, deben ser discutidas con las FARC. En el Acuerdo General de La Habana, ya vigente, se convino un mecanismo de refrendación. Como lo dije, dentro de este concepto podrían caber procedimientos democráticos ya existentes, plebiscito, consulta, referendo u otros nuevos, dentro del propósito de abrir las puertas a formas inéditas de expresión de la voluntad política de los colombianos.


En este momento en la Mesa, estamos ocupados en los puntos relacionados con la Justicia, el Fin del Conflicto y el esquema de garantías necesario para que la guerrilla pueda incorporarse a la vida civil. La refrendación no ha sido todavía materia de discusión formal.


En el pasado, el gobierno promovió una Ley, y la sacó adelante y está hoy vigente, destinada a permitir que si el mecanismo finalmente acordado llegase a ser un referendo, éste pudiera tener lugar simultáneamente con otra elección, a fin de lograr la mayor participación ciudadana. Esto no quiere decir, como tuvimos oportunidad de explicarlo en múltiples ocasiones, que el gobierno ya diera por sentado que el instrumento que se llegare a escoger tuviese que ser necesariamente un referendo. Ya lo he reiterado: dentro de la palabra refrendación caben varias opciones.


Sabemos que este no es un tema fácil. Comprendemos que esa complejidad puede dar lugar a interpretaciones diversas. Pero el examen riguroso de lo que hemos dicho, de lo que ha dicho el Presidente, de lo que yo he dicho, demostrará que el gobierno jamás se ha apartado de la refrendación por alguna vía, la que se escoja y que jamás se ha dicho que este o aquel es el mecanismo único.


Lo que no nos puede suceder es que si, por fortuna, llegamos a un Acuerdo, el Gobierno, el Congreso y la ciudadanía se vean sorprendidos sin haber reflexionado sobre los métodos para convertir en realidad jurídica lo acordado, en aquellos temas que exijan reformas de tipo normativo.


En ese sentido, el Gobierno celebra que tengan lugar las reflexiones recientes. Es lo aconsejable y lo conveniente en una democracia. Sólo pedimos que esta reflexión se haga, primero, pensando en la mejor conveniencia para Colombia. Y en lo que concierne a las ideas del Gobierno, tomando en consideración y en forma rigurosa las manifestaciones que hemos hecho, que ha hecho el Presidente, que he hecho yo mismo, sobre esta importante materia.

Estoy seguro de lo siguiente: el examen cuidadoso mostrará que no ha existido una sola incoherencia en los anuncios del Gobierno en esta materia. Por lo tanto exhortamos a los colombianos a una discusión serena y razonada, estos son temas muy importantes, son temas cruciales para la paz en Colombia.


Muchas gracias.