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04/06/2015 0:00

ACUERDO COMISIÓN DE LA VERDAD | Declaración Humberto de la Calle, Jefe de la Delegación del Gobierno

La Habana, 4 de junio de 2015

Buenas noches.
 
Hoy es un día muy importante para nuestro país. Hemos dado un paso certero hacia la paz, porque la paz pasa por la verdad.
 
Si esclarecemos las más graves violaciones a los Derechos Humanos e infracciones al Derecho Internacional Humanitario que padecimos en estos 50 años de conflicto, de manera que nadie nunca más pueda poner en duda lo que ocurrió.
 
Si todos reconocemos que eso nunca puede volver a pasar.
 
Si abrimos espacios en las regiones para que las víctimas sean reconocidas como lo que son,  ciudadanos como todos nosotros que vieron sus derechos vulnerados.
 
Y si quienes tienen responsabilidad de una manera u otra dan un paso adelante y reconocen esa responsabilidad, habremos no sólo dado respuestas a las víctimas, habremos sentado unas bases sólidas para la convivencia y la construcción de la paz.
 
De eso se trata esta Comisión que acabamos de acordar.
 
El informe presentado por la Mesa de Conversaciones sobre la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No repetición, es una nueva muestra de lo que podemos hacer en Colombia si ponemos punto final a la confrontación armada. La puesta en marcha de una comisión de la verdad será realidad al término de este proceso. Una vez firmado el Acuerdo Final con las Farc sin armas, la sociedad podrá participar en el esclarecimiento de lo sucedido en la guerra. Nos urge dar respuesta a los colombianos, y en especial a las miles de víctimas que reclaman verdad. Lo hemos dicho antes y no nos cansaremos de repetirlo: las víctimas son la razón de ser de este esfuerzo por poner fin al conflicto.
 
En efecto esta Comisión responde a las solicitudes hechas por miles de víctimas de la más variada condición y de los diferentes sectores armados. Víctimas que participaron en los foros en diferentes ciudades de Colombia, que enviaron sus propuestas a la Mesa de Conversaciones y que viajaron también a La Habana a dar sus conmovedores testimonios ante los miembros de la Mesa de Conversaciones. Y fueron conmovedores, de eso no hay duda. Las víctimas nos pidieron expresamente el esclarecimiento de la verdad. Para ellas y para dar pasos firmes hacia la reconciliación y la convivencia se crea precisamente la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No repetición.
                                                         
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Como ya fue anunciado, los principales objetivos de esta Comisión son los siguientes:
 
En primer lugar, procurar que se esclarezcan los acontecimientos que tuvieron lugar en Colombia durante el conflicto armado.
 
En segundo término, el reconocimiento voluntario de responsabilidades individuales y colectivas por parte de quienes de modo directo o indirecto participaron en el conflicto.
 
Y finalmente, y es algo esencial, promover la convivencia en los territorios. Es vital aclarar que la Comisión empezará cumplir sus tareas solo cuando se logre el Acuerdo Final y las Farc hayan dejado las armas. Porque será solo cuando se termine el conflicto que todos los sectores de la sociedad podrán contribuir sin miedo al esclarecimiento. 
 
El componente territorial de la Comisión es fundamental. La idea es que la Comisión pueda crear espacios a nivel regional, a nivel local, con el fin de que se oigan todas las voces, sin importar que tan disímiles sean.
 
Primero tendrán que participar quienes han sufrido de manera directa el conflicto. Justamente la diferencia con un proceso penal es que en el centro del escenario estarán las víctimas no los victimarios. Eso no significa que no podrán participar también quienes cometieron crímenes durante el conflicto. De lo que se trata es que puedan acudir a reconocer su responsabilidad, pedir perdón, ofrecer explicaciones sobre los actos realizados, contribuir a la reparación y comprometerse con la no repetición. La expectativa es que estos espacios puedan ayudar a la convivencia pacífica en los territorios y de la mano de la implementación de los demás acuerdos a los que hemos llegado. Por ejemplo, con los programas de desarrollo rural con enfoque territorial para que contribuyan a afianzar el fin del conflicto y permitan la construcción de una paz firme y duradera.    
 
La búsqueda de la verdad es una pieza fundamental en el sistema integral de verdad, justicia, reparación y no repetición. Esto es claro, lo enfatizo. Esclarecer lo ocurrido NO podrá ser un esfuerzo aislado de lo que será ese sistema integral para la satisfacción de las víctimas. Sólo conociendo la verdad los colombianos estaremos en capacidad de transformar nuestra historia. Sólo a través del conocimiento de los hechos podremos transformar el futuro; evitando a toda costa que esto se repita.
 
Con la conformación de esta Comisión no estamos abonando un terreno hacia la impunidad. La verdad no mata la justicia. Por el contrario, el esclarecimiento de la verdad es una pieza fundamental de un sistema más amplio que incluirá también medidas judiciales. Cosa distinta es que como ha insistido el Presidente de la República, cualquier tratamiento penal especial deberá estar condicionado a la contribución al esclarecimiento de la verdad. Cualquier tratamiento penal especial deberá estar condicionado al esclarecimiento de la verdad.
 
Esta Comisión que hoy creamos no es una Comisión del Gobierno ni una de las Farc. No es una Comisión pactada para que cada parte se apropie de un pedazo de la verdad. No es para canjear impunidades. Es una Comisión para los colombianos. Es independiente. Es transparente. Como dijo el Presidente Santos, "la verdad no se negocia, al igual que no se negocian los derechos de las víctimas". Esta Comisión es para que la verdad resplandezca. Es para Colombia. Es también para quienes no han sido víctimas. Es para que todos digamos: nunca más. Nunca jamás. Tampoco es para amasar una especie verdad oficial. Sería un irrespeto. Pero sí es para ver estos cincuenta años de conflicto en toda su complejidad. Es para que los colombianos sanemos las heridas y podamos abrazarnos de nuevo como Nación. La Comisión no es para justificar el crimen. Es para mirar su rostro y, sobre su memoria, construir una sociedad nueva en la que el respeto a los derechos sea su piedra angular.
 
También se acordó que esta comisión será un mecanismo extrajudicial. Cito textualmente: “… La Comisión será un mecanismo extra-judicial. En este sentido, sus actividades no tendrán carácter judicial, ni podrán implicar la imputación penal de quienes comparezcan ante ella. La información que reciba o produzca la Comisión no podrá ser trasladada por esta a autoridades judiciales para ser utilizada con el fin de atribuir responsabilidades en procesos judiciales o para tener valor probatorio; ni las autoridades judiciales podrán requerírsela”.
 
El mecanismo de selección de los miembros de la Comisión, como lo dijimos, será imparcial, independiente e idóneo. Esto con el fin de asegurarles a los colombianos que esta tarea quedará en manos de personas con las más altas condiciones. Garantizando así que sus apreciaciones gocen de la mayor legitimidad y que sus recomendaciones sean un insumo para lograr una Colombia en paz.
 
Otros elementos para destacar son el carácter transitorio de la Comisión. Sólo funcionará por un tiempo limitado. Por tres años. Y este órgano contará con un enfoque diferencial y de género. Hemos acordado que la Comisión prestará especial atención a la victimización sufrida por las mujeres.
 
También queremos, y esto es de fondo, superar idea de que la mejor manera de vivir es ser víctima. Una sociedad victimizada permanentemente, es una sociedad enferma.
 
Ahora bien, las víctimas que nos visitaron en La Habana nos enseñaron mucho. El horror de la guerra que tenemos que terminar. El dolor sin límites pero también la resistencia ante la adversidad. Nos indicaron que la reconciliación es posible. Ellas, las víctimas. Hombres y mujeres que han conocido del invierno todo el frío. Pero sobre todo nos enseñaron una cosa: que solo la verdad es el camino auténtico para la reparación. Al finalizar uno de esos encuentros en La Habana, una humilde campesina de los Llanos me tomó del brazo y me dijo: más que dinero, quiero saber qué pasó con mi hijo. Yo quiero sanar mi corazón. Yo cultivé el odio. Pero vi que ese odio era estéril. El que odia termina siendo esclavo del criminal. Yo quiero saber. Puede que no para ser amiga del que se llevó a mi hijo, pero sí para curar mi alma. Para vivir en paz. Yo quiero una nueva vida.
 
 
Muchas gracias